El acompañamiento integral es clave para mejorar la calidad de vida del niño.
El tratamiento del cáncer infantil, como la quimioterapia o radioterapia, puede generar efectos secundarios importantes, incluyendo debilidad, náuseas y caída del cabello. Por ello, los cuidados en casa son fundamentales para el bienestar del niño.
Una alimentación equilibrada, el control de infecciones (como el lavado frecuente de manos) y el seguimiento estricto de las indicaciones médicas son esenciales. Además, el apoyo emocional juega un papel central: mantener rutinas, fomentar la expresión de emociones y contar con apoyo psicológico puede ayudar al niño a sobrellevar el proceso.
La participación de la familia y el acceso a redes de apoyo también han demostrado mejorar la adherencia al tratamiento y el estado emocional del paciente.

